📰 La Diócesis de Arauca vivió con fe y esperanza el Triduo Pascual y el Domingo de Resurrección

Con profunda devoción, espíritu de recogimiento y una participación significativa de fieles, la Diócesis de Arauca celebró los días santos del Triduo Pascual —centro de la vida litúrgica de la Iglesia— culminando con la alegría del Domingo de Resurrección. Las celebraciones fueron presididas por Monseñor Jaime Cristóbal Abril González desde la Iglesia Catedral Santa Bárbara, madre y cabeza de esta Iglesia particular.

✝️ Jueves Santo: el amor que se hace servicio y entrega

En horas de la tarde del Jueves Santo, desde la Catedral Santa Bárbara, se celebró la solemne Misa Vespertina de la Cena del Señor, presidida por el señor obispo. Esta celebración marca el inicio del Triduo Pascual y nos introduce en el misterio del amor de Cristo llevado hasta el extremo.

Durante la Eucaristía se hizo memoria de tres grandes dones que el Señor dejó a su Iglesia:
el mandamiento del amor, la institución de la Eucaristía y el sacerdocio ministerial. En un gesto profundamente significativo, se realizó el tradicional lavatorio de los pies, signo de humildad y servicio, con el cual Jesús enseña que la verdadera autoridad nace del amor que se entrega.

Al finalizar la celebración, se llevó a cabo la procesión con el Santísimo Sacramento hacia el monumento preparado, invitando a los fieles a acompañar al Señor en la oración, recordando su agonía en el huerto de Getsemaní. Fue un momento de silencio, contemplación y adoración, en el que la comunidad se unió espiritualmente a Cristo en su entrega.

✝️ Viernes Santo: contemplar la cruz, misterio de salvación

El Viernes Santo, día de profundo silencio y reflexión, estuvo marcado por varios momentos significativos que permitieron a los fieles adentrarse en el misterio de la pasión y muerte del Señor.

🕊️ Vía Crucis: caminar con Cristo hacia la cruz

En horas de la mañana, Monseñor Jaime Cristóbal Abril González presidió el tradicional Vía Crucis en torno a la plazoleta Simón Bolívar. Numerosos fieles se congregaron para recorrer espiritualmente el camino de Jesús hacia el Calvario, meditando cada estación como expresión del amor redentor de Cristo.

Este momento no solo evocó el sufrimiento del Señor, sino también el dolor de tantos pueblos que hoy siguen cargando cruces: la violencia, la injusticia, la pobreza y la división. Así, el Vía Crucis se convirtió en una oración viva por la realidad de nuestra región y del mundo.

✝️ Celebración de la Pasión del Señor

A las 3:00 de la tarde, hora en que la tradición recuerda la muerte de Jesús, se celebró la solemne liturgia de la Pasión del Señor. Esta celebración, marcada por la sobriedad y el silencio, consta de cuatro momentos fundamentales:
• Liturgia de la Palabra, con la proclamación de la Pasión según san Juan
• Oración Universal, donde la Iglesia ora por toda la humanidad
• Adoración de la Cruz, signo del amor que vence el pecado y la muerte
• Sagrada Comunión, como alimento espiritual en este día de contemplación

El Viernes Santo no es un día de Eucaristía, sino de contemplación del sacrificio redentor de Cristo. La cruz, signo de muerte, se convierte en árbol de vida y esperanza.

🕯️ Sermón de las Siete Palabras y procesión del Santo Sepulcro

En horas de la noche se llevó a cabo el tradicional sermón de las Siete Palabras. Las reflexiones estuvieron a cargo del padre Juan Manuel Montañez, el padre Germán Paredes, el padre Nixon Duboa y Monseñor Jaime Cristóbal Abril González, quienes ayudaron a profundizar en las últimas palabras de Jesús en la cruz, revelación suprema del amor y la misericordia de Dios.

Al finalizar, se realizó el descendimiento de la imagen del cuerpo de Cristo y la posterior procesión por la plazoleta Simón Bolívar, en un ambiente de profundo respeto y recogimiento. La procesión se dirigió hacia el Santo Sepulcro, dispuesto en la Escuela Normal Superior María Inmaculada, donde el Señor fue dejado para la veneración de los fieles.

🌑 Sábado Santo: el silencio que espera la vida

El Sábado Santo fue vivido como un día de silencio, oración y espera confiada. La Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y muerte, mientras se prepara para celebrar la victoria de la vida sobre la muerte.

🔥 Vigilia Pascual: la noche más santa

Hacia las 8:00 de la noche se celebró la solemne Vigilia Pascual, considerada la madre de todas las vigilias. La celebración inició con la bendición del fuego nuevo y la preparación del cirio pascual, símbolo de Cristo luz del mundo que disipa las tinieblas del pecado y de la muerte.

A lo largo de la liturgia, los fieles recorrieron la historia de la salvación mediante las lecturas bíblicas, renovaron sus promesas bautismales y participaron en la bendición del agua, recordando que en Cristo somos hechos criaturas nuevas.

Fue una celebración llena de signos, solemnidad y alegría contenida, en la que la Iglesia permaneció vigilante, aguardando el anuncio glorioso de la Resurrección.

🌅 Domingo de Resurrección: la alegría que transforma la vida

El Domingo de Resurrección, culmen de la fe cristiana, fue celebrado con gran gozo por la comunidad diocesana.

En horas de la mañana, a las 10:00 a.m., se celebró la solemne Eucaristía de la Resurrección del Señor, presidida por Monseñor Jaime Cristóbal Abril González. La celebración inició con una procesión desde el Colegio Normal Superior María Inmaculada hacia la Catedral Santa Bárbara, signo del pueblo que camina con Cristo resucitado.

La Eucaristía estuvo marcada por la alegría pascual, recordando que la muerte ha sido vencida y que Cristo vive, convirtiéndose en fuente de esperanza para toda la humanidad.

✨ Vía Lucis: el camino de la luz

En horas de la tarde-noche se realizó el tradicional Vía Lucis, una hermosa expresión de la piedad popular que, a diferencia del Vía Crucis, recorre los acontecimientos de la Resurrección.

Los fieles se congregaron nuevamente en la plazoleta Simón Bolívar para caminar juntos el “camino de la luz”, proclamando la victoria de Cristo sobre la muerte y renovando la esperanza en medio de las dificultades. Esta jornada culminó con una solemne Eucaristía, cerrando con gozo las celebraciones pascuales.

🙏 Un tiempo de gracia para la Iglesia en Arauca

De esta manera, la Diócesis de Arauca vivió intensamente el misterio central de la fe cristiana: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Cada celebración fue una oportunidad para renovar la fe, fortalecer la esperanza y comprometerse con la vivencia del amor en la vida cotidiana.

La Semana Santa 2026 concluyó dejando en el corazón de los fieles la certeza de que Cristo ha resucitado y camina con su pueblo, iluminando incluso las realidades más difíciles con la luz de su presencia.