Diócesis de Arauca celebra con alegría la ordenación de un nuevo sacerdote y un nuevo diácono

El pasado 11 de abril, en horas de la mañana, la Iglesia particular de Arauca vivió una jornada de profunda alegría y esperanza con la celebración de la Eucaristía de ordenaciones en la Catedral Santa Bárbara en Arauca. En esta solemne ceremonia, la diócesis recibió el don de un nuevo sacerdote y un nuevo diácono, fortaleciendo así su misión evangelizadora en el territorio.

La celebración fue presidida por monseñor Jaime Cristóbal Abril González, obispo de la Diócesis de Arauca, quien, mediante la imposición de manos y la Plegaria de Ordenación, confirió el sacramento del Orden en sus respectivos grados. El Diácono Bayron Jair Bolívar Salazar fue ordenado Presbítero, mientras que el Seminarista Richard Mauricio Fernández Contreras recibió la ordenación Diaconal.

Este acontecimiento eclesial, cargado de solemnidad y recogimiento, se convirtió también en un motivo de gozo para toda la comunidad diocesana. Las familias de los ordenandos, visiblemente emocionadas, acompañaron este momento significativo en la vida de sus seres queridos, junto con numerosos fieles que se unieron en oración y acción de gracias.

El sacramento del Orden, en sus diversos grados, es un don que el Señor concede a su Iglesia para el servicio del pueblo de Dios. El presbiterado configura al ordenado con Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, haciéndolo partícipe de su misión de enseñar, santificar y regir. El sacerdote está llamado a ser pastor según el corazón de Cristo, anunciando la Palabra con fidelidad, celebrando los sacramentos —especialmente la Eucaristía, fuente y culmen de la vida cristiana— y acompañando espiritualmente a las comunidades que le son confiadas. Su vida se convierte así en una entrega constante, marcada por la cercanía, la misericordia y el servicio generoso.

Por su parte, el diaconado, primer grado del sacramento del Orden, tiene un carácter profundamente marcado por el servicio. El diácono es signo vivo de Cristo servidor en medio del pueblo; su ministerio se despliega en tres dimensiones fundamentales: la Palabra, la liturgia y la caridad. Está llamado a proclamar el Evangelio, asistir en la celebración de los sacramentos y animar la caridad, especialmente con los más necesitados, siendo puente entre la Iglesia y las realidades concretas de sufrimiento y esperanza de la comunidad.

La celebración contó además con la presencia de sacerdotes de la diócesis de Cúcuta, quienes compartieron la etapa formativa en el seminario con los hoy ordenados, así como con varios diáconos de esta misma Iglesia particular. De igual manera, un gran número de sacerdotes del clero de Arauca se hicieron presentes, manifestando su cercanía y fraternidad con el nuevo presbítero y el nuevo diácono, en un signo elocuente de comunión eclesial.

La participación activa de los fieles, junto con la alegría de las familias y comunidades de origen de los ordenandos, hizo de esta celebración un verdadero signo de la acción de Dios que sigue llamando y enviando obreros a su mies.

Al finalizar esta significativa celebración, la diócesis de Arauca eleva una sentida acción de gracias a Dios por el don del ministerio ordenado y por la generosidad de quienes han respondido a su llamado. Que el Señor, por la gracia del Espíritu Santo, fortalezca a estos nuevos ministros en los dones que han recibido, los sostenga en su entrega y los haga fieles servidores de su pueblo, para gloria de Dios y edificación de la Iglesia.