Noticias






Adviento, la Esperanza cumplida

 

La experiencia del Adviento propone a la Iglesia una reflexión sobre la esperanza.

El Adviento celebra la llegada del Señor.

Dios llega a la historia de los hombres para darle sentido, para redimir, salvar, dignificar, promover y dar razón a la vida humana.

 

Dios Vino:

Por eso este tiempo se celebra como memoria agradecida de la primera llegada del Señor a un pueblo que aguardaba la salvación, a los pobres y sencillos del Señor, a los que aguardaron en el tiempo que se manifestara la plenitud del amor de Dios:

Dios viene:

“en cada hombre y en cada acontecimiento”( prefacio III Adviento), haciendo que la historia de todos los días sea testigo de las acciones de Dios a favor de los hombres, permitiendo que sintamos la revelación de Dios en cada momento de la vida, que seamos actores de la realización del plan de Dios.

Dios vendrá:

Proponiendo a cada uno de los creyentes una expectativa sobre el fin de la historia, una “tensión” por la realización plena de nuestra historia según el plan de Dios.

Haciéndonos partícipes de la historia diaria en la que aguardamos la gran manifestación de Dios, su triunfo, su reinado, su plenitud en nuestras vidas.

Origen:

La esperanza de Israel llegó a su plenitud cuando Dios “envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley”( Gal.4.4). Pero la Iglesia, que celebró primero la Pascua, no estructuró este tiempo sino después, un poco en consonancia con la necesidad de completar la Historia de Jesús y cuando se articuló una celebración de la Navidad.

Se vio la conveniencia de preparar esta fiesta, primero con unos días, ocho en algunas liturgias, y luego con una especie de ciclo mensual, que compromete cuatro semanas.

(Por. Diego Uribe)